Pedro Alejandro

 

Zack Snyder, de igual manera que un asiduo a las lecturas griegas, cree que el pensamiento y la filosofía sólo pueden ser explicados a través de la épica, la odisea y la epopeya. Para él, únicamente existe un camino capaz de abrir las ventanas de la mente y ese trayecto se recorre mediante la gracia plena de un lente cinematográfico cargado con escenas monumentales, simbolismos heroicos y explosiones que despiertan incluso al espectador más aletargado.

Por eso fue ungido por los héroes para narrar sus historias y él, ni tardo ni perezoso, empezó a montar una trilogía fílmica que inicia con Man of Steel (2013) en donde coloca a Supermán, un dios contemporáneo, entre los hombres y hace de su poder un lastre y de su humanidad una cadena. Así, mientras los minutos van corriendo en la pantalla vemos al dios alzarse, dejar los grilletes atrás y coronarse, cual pasión, muerte y resurrección; dejando a los hombre en el lugar que les corresponde, el de humanos y nada más.

En la segunda parte, Batman Vs. Superman (2016), Snyder crea un conflicto aún mayor: los hombres quieren aprisionar a su dios. Batman se transforma en la humanidad misma, la cual, incapaz de gobernarse, intenta someter a otros a su voluntad, convirtiendo al otrora héroe en el villano principal. Una tragedia moderna que encuentra resolución cuando Dios (Supermán) le enseña al hombre (Batman) a ser humano y, por lo tanto, logra la salvación. En este viaje del Ulises moderno, la muerte del héroe es el final.

No obstante, como en las mejores tragedias griegas, lo real es mucho más poderoso y a veces un tanto cómico, porque Hollywood no es lugar para los poetas y todo aquello que Snyder visualizaba empezó a desmontarse como broma siniestra desde la sala de juntas y los escritorios de los ejecutivos de la Warner Bros, donde el que manda es el dinero. Aquel armatoste monetario al que Snyder siempre ha defraudado -ya que nunca ha realizado una película taquillera, sólo esbozos poéticos que dividen a las audiencias y generan tanto amantes como enemigos-.

Así, vapuleado por los críticos, por la publicidad y la competencia desleal, Snyder realizó la tercera parte de su trilogía, que terminó por ser su Moby Dick personal, el último clavo en su ataúd.  Todos asistimos puntuales a la cita de su fracaso, pero lo que no vimos fue el mensaje que encriptó a través de una canción y en una secuencia que revela el significado de su trilogía y el de su sentir.

Tras mirar la secuencia inicial de Justice League (2017) pensamos que estamos asistiendo al funeral de Supermán, al mismo tiempo que suena “Everybody Knows” del trovador canadiense Leonard Cohen (interpretada por Sigrid). Mientras la canción murmura Everybody knows that the dice are loaded/ everybody rolls with their fingers crossed/(Todo el mundo sabe que los dados están trucados, Todo el mundo saca con los dedos cruzados) la imagen nos sitúa en presencia de la tumba del último hijo de Kryptón, que representa no sólo la muerte del personaje sino de la trilogía que había ideado Snyder.

Everybody knows that the war is over 
Everybody knows the good guys lost
Everybody knows the fight was fixed
The poor stay poor, the rich get rich
That’s how it goes  

Everybody knows

(Todo el mundo sabe que la guerra ha acabado
Todo el mundo sabe que los buenos perdieron
Todo el mundo sabe que la pelea estaba amañada
Los pobres permanecen así, los ricos se hacen más ricos

Así es como va
Todo el mundo lo sabe)

El viacrucis que fue producir Justice League cobró la vida de la hija de Zack Snyder, por eso se sabe que los buenos perdieron y las banderas negras pueblan la pantalla. Superman ya no está, ni él ni lo que representaba para Snyder. El director perdió una batalla que no podía ganar. Al final lo que le falló a Snyder fue su propio público.

Everybody knows that the boat is leaking 
Everybody knows that the captain lied
Everybody got this broken feeling
Like their father or their dog just died

(Todo el mundo sabe que el barco zozobra
Todo el mundo sabe que el capitán mintió
Todo el mundo tiene esta extraña sensación
Como que su padre o su perro acaban de morir)

Pero la derrota se presenta con distintos rostros y distintos padres, y en este caso el desolado Snyder quiere dirigirse a los directivos de Warner Bros, quienes recortaron hasta al hartazgo su visión de la trilogía, tal vez le mintieron, y de la cual nadie quiere hacerse cargo ahora.

And everybody knows that it’s now or never 
Everybody knows that it’s me or you
And everybody knows that you live forever
Ah when you’ve done a line or two
Everybody knows the deal is rotten
Old Black Joe’s still pickin’ cotton
For your ribbons and bows
And everybody knows 

(Y todo el mundo sabe que es ahora o nunca
Todo el mundo sabe que eres tú o yo
Y todo el mundo sabe que vives para siempre
Cuando has esnifado una raya o dos
Todo el mundo sabe que el trato está podrido
El viejo Joe el negro aún recoge algodón
Para tus cintas y lazos
Y todo el mundo sabe)

En la pantalla la desesperanza reina, la intolerancia hace casa en la humanidad y se llega a las medidas extremas para tratar de remediarlo; así lo quería representar Snyder, un mundo sin dios. Aquella era la oportunidad inmejorable para conducir estos héroes a una mejor historia, cargada de temáticas filosóficas y debates contemporáneos como el racismo, la xenofobia, la impotencia de los pueblos y las hegemonías. Snyder lo supo y abusó de lo épico, dejando lo “normal” para otros cineastas. Ese fue su error. A pesar de que los tiempos traen nuevos cambios, la gente no se atreve a modificar su pensamiento y prefiere mantener la seguridad de la repetición y las temáticas fáciles.

And everybody knows that the Plague is coming 
Everybody knows that it’s moving fast
Everybody knows that the naked man and woman
Are just a shining artifact of the past
Everybody knows the scene is dead
But there’s gonna be a meter on your bed
That will disclose
What everybody knows 

(Y todo el mundo sabe que se acerca la Peste
Todo el mundo sabe que avanza deprisa
Todo el mundo sabe que el hombre y la mujer desnudos
Son sólo un reluciente artefacto del pasado
Todo el mundo sabe que la escena está muerta
Pero va a haber un contador sobre tu cama
Que revelará
Lo que todo el mundo sabe)

superdead

Mientras el mundo observa cómo todo termina por derrumbarse, cómo nos vamos quedando sin héroes y nadie hace nada por evitarlo –nadie puede–. Mientras unos callan y los malos vencen, se revela que el verdadero protagonista es aquel que está narrando el relato: es Zack Snyder quien se presenta al mundo, aunque intente esconderse en una tímida esquina de la gran pantalla, disfrazado en la metáfora de un personaje más, perdido en el luto que hay en el fondo. Ahí se encuentra él, como un vagabundo triste, sólo, sin dios y sin diablo; hablándose él mismo, convenciéndose de que no lo hizo mal, de que no estuvo en sus manos, escondiéndose detrás de un letrero que habla por él y que sólo reza: lo intenté.

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