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LEPISMA

Creación y crítica literaria

mes

junio 2017

Fama e infamia de Manuel Acuña

Diego Lima
Fundación para las Letras Mexicanas

Manuel Acuña (1849-1873) es el rostro más conocido en nuestra galería de escritores románticos. La segunda mitad del siglo XIX, imprescindible para entender el devenir del México moderno, fue la cuna del poeta coahuilense. En este siglo vivió de manera apresurada, todo el tiempo en circunstancias adversas, dejando tras de sí una obra poética perfectible aunque colmada de palmas, triunfos, laureles, tal como expresó Justo Sierra. Y pese a que sabemos que la vida de un poeta son sus poemas, en el caso de Acuña esta certeza parece invertirse siempre en peligroso retruécano. Tras el suicidio la tarde del 6 de diciembre de 1873, la obra en su conjunto se antoja tan vicaria al momento de pasar revista de su nombre por nuestros manuales e historias de la literatura, que cabe preguntarnos si la admiración ciega no es —como escribió Villaurrutia a propósito de Ramón López Velarde— sino otra forma de la injusticia. Yo mismo he intentado leer la poesía de Acuña en diversas ocasiones [*], invocando inevitablemente al fantasma del escritor no porque la obra no baste, sino porque en éste la literatura se ha urdido con la vida en un binomio tan intrincado e indisociable, que tal vez aquello que llamamos vida tampoco encuentre su existencia plena sin obra que la denuncie.

Sabemos que las ideas materialistas que Manuel Acuña heredó de Ignacio Ramírez, principalmente, así como de los textos doctrinarios o científicos que frecuentaba tanto en la Escuela Nacional de Medicina como en las logias masónicas, condujeron esta obra poética hacia un violento escepticismo de carácter puramente sentimental, aunque no por ello carente de profundas meditaciones. Encontrar una explicación materialista del mundo y del destino del hombre, es la condición latente en los artículos periodísticos publicados por Acuña en El Libre Pensador (firmados no con su nombre sino bajo el pseudónimo de «Leunam»), especie de teoría de una praxis que en el interregno de la poesía lo hizo preguntarse unas veces —parafraseando a José Luis Martínez— “si en el sepulcro concluía la vida del hombre”, o si allí, en la tumba, surgía para el escritor enamorado otra forma de la eternidad: la de la fama. Ningún poema ha sido tan citado ni parasitado en este sentido como el “Nocturno”, dedicado a Rosario de la Peña. En esta composición escrita en 1873, el triple impulso del erotismo, el recuerdo de la casa de infancia, así como la obsesión cada vez más acentuada de la muerte se descubren como eje macabro sobre el que giraba esta atormentada cosmovisión.

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Hacia 1920, cincuenta años después de su muerte y a propósito del traslado de los restos del poeta a la ciudad de Saltillo, Coahuila, la República de las Letras vivió una especie de resurgimiento por el tema de Manuel Acuña que vino acompañado de la publicación del libro de José López Portillo y Rojas, Rosario la de Acuña, donde se evoca de nueva cuenta su romántica biografía para dar exposición de la génesis del “Nocturno”. El libro de López Portillo no aporta elementos para el estudio de la poesía de Manuel Acuña (se mueve en la peligrosa dimensión de la anécdota, de lo improbable, del recuerdo); importa, sin embargo, como referencia de un ambiente de época en que el mencionado poema se había convertido en el más citado y parasitado de México. Ya desde 1882, los versos se prestaban para el chiste o la broma de ingenio fácil. De este modo lo demuestra una publicidad que en La Patria hace de “A Rosario” su línea argumental:

Pues bien: yo necesito
decirte que te quiero
decirte que te adoro
con todo el corazón;
que es tanto lo que sufro,
que es tanto lo que lloro.

Que sólo un frasco de Aceite de San Jacobo,
podrá aliviarme la reuma y mitigar mi aflicción.

Poco relevante desde el punto de vista de los estudios literarios, aunque curioso, tal vez único en su tipo para comprender el grado de fama que alcanzó la obra y figura de Manuel Acuña durante el siglo XX, es Lauros de la noche. Por el pie de imprenta tenemos noticia de que el libro fue editado en el Centro Espírita “Manuel Acuña” en 1931, y es obra del médium Ismael Gómez, quien transcribió las composiciones que “el alma del poeta” dictó desde “ultratumba”. Producto de estas sesiones, de las que desconocemos el método empleado, son los “Sueños místicos”: colección de trece poemas completamente desconocidos del coahuilense —además de una versión apócrifa del “Nocturno” —, y dos prosas, una intitulada “La voz de los muertos”.

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Son muchas las variaciones jocoserias que circularon en la época de manera oral, cuando no pocas las que, de buscarse con paciencia de alquimista, pueden hallarse en los periódicos nacionales. Fue así como me encontré de pronto y sin previo aviso con esta parodia firmada por J. M. Madrigal en El Diario del Hogar, que más tarde se reproduce en El Contemporáneo —no en Contemporáneos, las erratas no se equivocan—, el bisemanal independiente editado en San Luis Potosí a principios del siglo pasado. Supongo que la publicación del poema es caprichosa e intermitente aunque sólo tengo consignadas estas dos versiones. Para fines estrictamente de divertimento filológico he realizado la transcripción del mismo, así como la actualización ortotipográfica, salvo en los casos, claro, en que el juego de la parodia consiste en la acentuación errónea en sexta (la nostalgía del verso 12, por ejemplo). Emulando a Antonio «Toñito» Castro Leal he decidido enmendar la composición, agrupando este romance por estancias o estrofas de diez versos, a la manera del “Nocturno”.

 

Nocturno…[**]

Parodia de Acuña

[I]

Pues bien… yo necesito

quitarme de soltero,

mandar a nora mala

mi eterno envejecer.

Mi vida, así no es vida,

¡Caramba! yo me muero

Si no hallo a la muchacha

de rostro placentero,

que pronto se resuelva

a hacerse mi mujer…!

[II]

Yo quiero que se acaben

mis negras nostalgías

mis fúnebres insomnios

mi tétrico sufrir.

Estoy que ya no como

desde hace muchos días,

pensando que se alejan

las dulces alegrías

que mis primeras novias

hiciéronme sentir.

[III]

De noche, cuando pongo

mis sienes en la almohada

y miro que se extinguen

las luces del hotel,

cavilo mucho, mucho

y al fin con voz airada,

me dice la conciencia:

«no sirves para nada,

en vez de sangre tienes

horchata o aguamiel».

[IV]

Mas no, yo siento el alma

henchida de amargura

por mis arterias corren

las lavas de un volcán.

En mis ensueños gratos

de amor y de ternura,

paréceme que escucho

la voz del señor cura

leyendo la cartilla

con su piadoso afán.

[V]

Paréceme que miro

la nave del santuario,

las velas encendidas,

y junto al altar

el rojo monaguillo

moviendo el incensario

mientras que el campanero

desde su campanario

contempla allá a lo lejos

las puertas de mi hogar.

[VI]

Por eso, ¡oh, lindas pollas!

¡Deidades de mi tierra!

Yo imploro, arrepentido

piadosa compasión.

Ya el santo matrimonio

lo juro no me aterra,

ante una de vosotras

yo iré como a la guerra

llevando por bagajes

mi ardiente corazón.

[**] “Nocturno”, en El Diario del Hogar, Año XXIII, número 190 (domingo 24 de abril de 1904): p. 2. Más tarde, el mismo se reproduce en El Contemporáneo, tomo IX, número 1745 (jueves 9 de junio de 1904): p. 2.

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“I’m not a typical latina girl” Princess Nokia in da house, bitches

Eloísa del Mar Arentas Torresdey

Soy una mujer feminista en deconstrucción constante, tengo 29 años, me asumo bisexual no binaria y mantengo una relación amorosa lésbica. Nací y crecí en Ciudad Juárez, Chihuahua, frontera con El Paso, Texas. En los comienzos de la guerra contra el narcotráfico que declaró el nefasto de Felipe Calderón, migré a Xalapa, Veracruz para seguir estudiando. Nunca sentí mucha pertenencia al barrio donde mi familia se estableció en la border, pues mi madre y mi padre no permitieron que creciera en las calles por la situación extrema de violencia, lo cual no implica que no ame el lugar donde crecí y reconozca a la gente que ahí vive en su lucha diaria de supervivencia. Así pues, me siento identificada con las expresiones artísticas que surgen al margen de lo establecido como canon, por eso tengo un profundo interés en las raperas.

El arte que Destiny Frasqueri (Princess Nokia, antes Wavy Spice) levanta en la escena del hip-hop actual me tiene cautivada. El proyecto musical de esta mujer es poderoso y eso se percibe tanto en el detalle como en el conjunto de su propuesta cultural. El primer tema que escuché de ella fue “Tomboy”, de su nuevo album 1992,[1] y quedé fascinada. Después me enteré que el video fue dirigido por su amiga Milah Libin, otra joven artista y escritora de Nueva York que impulsa el arte underground; juntas crearon Smart Girl Club, una colectiva que brinda espacios seguros para mujeres creadoras.

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Princess Nokia cumplirá 25 años este miércoles 14 de junio, nació en el Jacob Riis Houses, un vecindario de clase obrera ubicada en el Lower East Side de Nueva York, es de ascendencia puertorriqueña y recupera sus raíces como afrodescendiente en un contexto racista, sexista y heteropatriarcal. Ella es una artista independiente que sabe muy bien del mainstream musical capitalista como el monstruo terrible que espera devorar propuestas artísticas subversivas para seguir con el blanqueamiento (whitewashing) o la apropiación de aquellos elementos culturales de un grupo en resistencia para despojarlos de su significado. Por eso, se enorgullece al decir que ha rechazado al menos cinco contratos musicales por ser insuficientes. Ella usa el internet como la plataforma más poderosa para dar a conocer su música; sin embargo, argumenta que todo artista underground asume sus raíces y las imprime en el mundo innovando el arte en general, por lo tanto considera justa y necesaria una remuneración por ese trabajo: “underground art deserves to be on the top of an editorial or an endorsement”/ “el arte underground merece estar en la cima de un editorial o de una firma”. También señala que el capitalismo es asqueroso. Estas declaraciones las da en una entrevista mientras se fuma un par de porros de mariguana.

Cuando escuché “Tomboy” me dejé llevar por la espiral de ritmos recurrentes que logra con el estribillo: “who dat is hoe that girl is a tomboy”/ “quién es esa puta esa chica es una marimacho”, y pensé que un término despectivo en un principio (tomboy/marimacho), una vez reapropiado, lo transforma en una oda a la deconstrucción genérica y la autodeterminación:

Como Princess Nokia puedo proyectar los aspectos multidimensionales de mí misma que no podría expresar con el nombre de Wavy Spice. Puedo aventurarme en cualquier terreno musical o en el personaje de mi elección sin confusión. Estoy haciendo música mundana, música que hablará con todo tipo de gente, chicas banjee del ghetto en Harlem, las novias adolescentes en el Oriente Medio, chicos homosexuales en el este de Asia. Las etiquetas ya no importan. Mi nueva música es cósmica y tridimensional, y realmente hablará de quién es Princess Nokia. Princess Nokia es sonido. Es progresión. Es todo lo que soy.[2]

En la primera escena del video de “Tomboy” aparece Princess Nokia cargando un balón de basketball, sonriendo, en medio de otras dos chicas de color. La estética del ghetto inunda la pantalla, ellas lucen pantalones deportivos tumbados, tenis, sudaderas holgadas y joyas de oro; aparece el barrio con sus altos edificios de multifamiliares, luego el interior de un departamento, su abuela, una pared tapizada de retratos donde podemos ver a Destiny de pequeña. En otra escena la vemos desbordando sensualidad mientras fuma un gran porro frente a una ventana, en otra viste una piyama rosa y come un cereal en un plato hondo de plástico, también se la ve con sus amigas entrando a un parque skater.

En un contexto heteropatriarcal que oprime a las mujeres en todos sus aspectos, considero esta propuesta como un canto de rebeldía maravilloso que muestra la belleza que no esperan ver aquellos seguidores de un modelo impuesto por la supremacía blanca, sexista y racista. Me interesa retomar la idea del erotismo que propone la lesbofeminista norteamericana y negra Audre Lorde:

Lo erótico es un recurso que reside en el interior de todas nosotras, asentado en un plano profundamente femenino y espiritual, y firmemente enraizado en el poder de nuestros sentimientos inexpresados y aún por reconocer. Para perpetuarse, toda opresión debe corromper o distorsionar las fuentes de poder inherentes a la cultura de los oprimidos de las que puede surgir energía para el cambio. En el caso de las mujeres, esto se ha traducido en la supresión de lo erótico como fuente de poder e información en nuestras vidas.19075163_10155269375926542_351402484_n

En la sociedad occidental, se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, envilecido, falseado y devaluado. Por un lado, se han fomentado los aspectos superficiales de lo erótico como signo de inferioridad femenina; y, por otro, se ha inducido a las mujeres a sufrir y a sentirse despreciables y sospechosas en virtud de la existencia de lo erótico. (Audre Lorde en “Usos de lo erótico: lo erótico como poder”).[3]

Desde mi reflexión, “Tomboy” es la invitación admirable a romper con las imposiciones de un sistema que nos obligan a ser de cierta manera por el hecho de juzgarnos a partir de nuestros genitales. Lorde teoriza sobre el erotismo que las mujeres afloramos en nuestros entornos y propone su rescate como la vía más importante para nuestro autoconocimiento, defensa, crecimiento y creatividad; se trata de recuperar el placer que nos ha sido arrebatado. Princess Nokia mantiene como eje esta idea y con ella trabaja contra las violencias a las que estamos expuestas las mujeres, sobre todo aquellas mujeres de color, que son pobres y no heterosexuales. No estamos frente a una chica que solamente le gusta rapear, Destiny sabe muy bien lo que hace, por qué, cómo y para quiénes. Todo arte verdadero es político, lo personal es político, el feminismo es una ética para la supervivencia y con todo ello, Princess Nokia rompe paradigmas y contribuye a la armonía del universo desde lo local hacia lo global por medio del hard work, del trabajo aguerrido dentro de una comunidad en resistencia. Es la crazy G, su barrio la respalda, la manada la respaldamos y la honramos.

giphy

Referencias:

princessnokia.org

https://www.vice.com/en_us/article/princess-nokias-metallic-butterfly

http://prrra.es/princess-nokia-y-el-orgullo-de-ser-una-bruja/

Videos:

https://www.youtube.com/watch?v=AH-LyInSNYw

Ella es la big sister:

[1] http://princessnokia.org/1992

[2] http://bullettmedia.com/article/hear-wavy-spice-transform-into-princess-nokia-on-nokia/

[3] Audre Lorde. (2017). La Hermana, la extranjera (extractos). Oaxaca: Fusilemos la noche. Una edición basada en la traducción de LIFS, Lesbianas Independientes Feministas Socialistas, disponible en: http://glefas.org/download/biblioteca/feminismo-antirracismo/Audre-Lorde.-La-hermana-la-extranjera.pdf

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