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LEPISMA

Creación y crítica literaria

mes

mayo 2016

Sacúdete los pies y la esperanza antes de entrar

 

Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate

Dante

 

El mundo nos apabulla cotidianamente con su esfuerzo encarnizado por oscurecer la vida. Asistimos a una nueva entrada al abismo cada vez que nos despertamos, al encender cualquier aparato luminoso, al dialogar con el prójimo. Las noticias vuelan y nos enteramos casi inmediatamente del nuevo descuartizado en Tamaulipas, de los turistas sexuales en Sri Lanka, los resultados de la Champions League o la cancelación de Silent Hills. El desencanto nos rige, muy a nuestro pesar.

Conscientes de nuestras lúgubres expectativas, los seres humanos que mueven las maquinarias mercadológicas del consumo se ponen, al menos una vez cada temporada, en nuestros zapatos. Estos “creativos” piensan como nosotros, preguntándose “En medio de este caos tan jodido, ¿Cómo animo a la gente a leer este libro, a ver esta película, a probar este videojuego o seguir esta serie?”. Requerimos ese golpe de aliento que nos ofrezca perspectiva: así como la inscripción al entrar al infierno dantesco, siempre encontraremos un aviso que nos prepare para lo que estamos por degustar.

Me refiero a los umbrales. Cada que vamos a la librería o navegamos por internet, hay algo que salta a  nuestra conciencia mucho antes que el producto en sí: un mensaje poderoso que no deje lugar a la especulación; hablo de las contraportadas de los libros, de los sneak peeks, de los adelantos y trailers que conocemos de todo aquello que aún no conocemos. De ese locus amenus donde los que saben nos hablan de la nueva revelación de la literatura italiana, del juego que para Game Informer alcanzó un 9/10, o de la película que representa un triunfo (uno más) de la arriesgada industria cinematográfica checa.

Ahora, no pretendo despotricar contra este nuevo consumismo: entiendo que necesitamos estas motivaciones para todo tipo de cosas, más allá del descargo lúdico: la expectativa es el motor de nuestra sociedad, para cumplirla trabajamos, bebemos y lloramos. En el porvenir se cifra la improbabilidad de la esperanza, aquella que nos acompaña aun en nuestros descensos más íntimos. Pelearme con la naturaleza humana es una pérdida de tiempo.

Lo que me interesa en realidad es preguntarme qué es lo que me atrae de ciertos umbrales y lo que me aleja de otros. En el caos de la individualidad, no me queda más que entender mis particulares para aventurarme a descifrar las universales; es por ello que este texto es una invitación a la reflexión, lo mismo que un acto de conciencia: ¿Qué necesito para tener esperanza?


Libros

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Aquí comienzo pintando mi raya. Siempre he pensado que para llegar a la literatura se necesita cierta dosis de complicidad. Algunos legos las llamarían “referencias cruzadas”; para mí no es más que una suerte de comunicación implícita, de vistazos a otros puertos. Un libro te remite a otro, por coincidencia temática, por correspondencia temporal o simplemente porque cuando lo devolviste al librero te dio curiosidad leer el que estaba al lado. Un gesto natural, “orgánico”, si gustamos de la jerga posmoderna.

Obviamente creces, conoces gente y esa gente te ayuda, con sus recomendaciones, a ampliar tu acervo o a desterrar a algún autor por maleta. En mi caso, desterré también de mi mundo a la gente que se me acercó alguna vez y me dijo “¿Cómo puedes decirte lector y no conoces la obra de este polaco de nombre impronunciable?” “¿Neta que nunca has leído a Azorín?”. Mención aparte merecen los promotores de Círculo de Poesía, quienes nos conminan a leer Bailando en Odesa o a comprar El canon abierto si realmente queremos entender correctamente  la poesía de nuestros días. Pienso también en Anagrama y sus simpáticas contraportadas, aquellas que me han vendido ya un par de veces al mejor escritor italiano de los últimos cincuenta años. Dudo que a Tabucchi o a Baricco les interesen mucho las opiniones de Marco Belpoliti o Sergio Palumbo (ambos firmantes en las contraportadas citadas) pero no me deja de parecer excesivo y desagradable. Llámenme antiguo, pero en este caso me quedo con las reseñas: aquellas que están escritas con la misma pasión con la que su autor leyó el libro en cuestión;  no hay reseña más generosa que aquella que nos transmite emociones nacidas de las páginas mismas.

Trailers (Cine, videojuegos)

Estamos viviendo la era del trailer. Antes nos contentábamos con leer la cartelera en el periódico dominical, ver algún corto que apareciera por televisión o simplemente liberar la imaginación mientras veíamos los posters de las películas por llegar a la sala de nuestro cine favorito. De unos años para acá, sin embargo, la cultura del trailer se ha impuesto como una realidad cotidiana.

COMING-SOON-HORROR

En las décadas de los ochenta y noventa, la expectativa por el trailer era casi inexistente. Éstos sólo aparecían en los minutos previos a la proyección de cualquier película, mostrando adelantos de otras producciones que coincidieran en temática y público potencial; algunos estudios compendiaban estos adelantos y los ofrecían en cintas que se vendían de manera individual, aunque por lo general mostraban trailers de filmes clásicos con varias décadas de vida. La irrupción de youtube, hace una década, cambió toda esta situación. Ahora son tan importantes como la película misma y se elaboran pensando casi exclusivamente en la plataforma de videos. Un tráiler puede hacernos odiar o amar una película, aun si en ese adelanto sólo vemos algunas imágenes sueltas y que muy probablemente serán eliminadas del producto final. El trailer es una revelación, el paso más allá del Rubicón. Los grandes estudios saben que de un gran trailer nacerá una gran taquilla. Es una fórmula simple.

La del cine no es la única industria que ha tomado al trailer como caballo de batalla: los videojuegos de la primera década del milenio se alimentaron profundamente de las estrategias mercantiles cinematográficas y crearon un marketing paralelo, con el trailer como eje principal. En los dosmiles tempranos estos adelantos eran vistos únicamente en convenciones o programas de televisión especializados. No pasaban de ser poco más que un comercial y estaban repletos de imágenes fijas y animación computarizada (CGI). En casi todos los casos no había certeza de cómo sería el juego en cuestión de calidad de controles, ángulos de cámara y jugabilidad. Lo que se vendía era una historia. Con el pasar de los años, los trailers de videouegos adquirieron mejor aspecto: se hacían con el mismo motor gráfico que animaba el juego, se ofrecían escenas de las mecánicas de juego en ejecución (gameplay) y mostraban pequeños mensajes que nos vendían la experiencia desde otros ámbitos: opiniones de otros desarrolladores, críticos o revistas especializadas.

Sean de películas o videojuegos, los trailers, cuando son exitosos, combinan armónicamente un aglomerado visual donde la trama sea medianamente presentada, mostrando secuencias que señalen el grado de intensidad que la película puede alcanzar, aderezada musicalmente con piezas que correspondan de forma sensitiva a las emociones que el adelanto busca transmitir. Las bases de la historia se presentan sin exhaustividad, ofreciendo apenas lo suficiente para crear un interés punzante que nos provoque impaciencia y expectación. El hype, esa ilusión endeble que surge tras ver un adelanto, es lo que medirá nuestra complacencia o decepción.

Casos desafortunados ocurren cuando el trailer nos muestra más de lo que debería en cuestión de trama, como en la reciente Batman V Superman o Call of Duty: Infinite Warfare. Ya con el trailer sabemos casi todo lo que el producto puede contar.

En ocasiones, el trailer supera, en calidad e intensidad emotiva, al mismo producto, como en el caso de El Padrino III o Dead Island.

Y hay otros en los que se logra de manera armónica una genuina expectativa, creando una emoción que crece conforme se acorta el tiempo para ver la película o tener en nuestras manos el videojuego.

Mención aparte merecen los trailers de la saga Gears of war, mis favoritos sentimentales. En ellos resumo todo lo que busco en un umbral: empatía, emoción y una natural atracción por una buena historia contada a través de mínimos elementos. En ellos encuentro la excusa perfecta para volverme parte de la ficción que encarnan.

Series (Dramas, sitcoms, animación)

Los umbrales de la televisión suelen ser de mala calidad. Al ser adelantos que cuentan con un limitado tiempo de exposición y un gran rango de repetición, suelen ser descartados como parte de la misma serie y el espectador pronto buscará una forma de evitarlos. Sin embargo, existen entradas que han podido colarse en el interés del espectador, logrando una fusión interesante que adiciona cierto grado de intensidad al serial. No es un caso muy común, pero cuando se logra, formarán parte del imaginario popular por bastantes generaciones.

Pensemos, primero, en los sitcoms. La hilaridad que ofrece un programa de comedia debe ser transmitida desde el primer momento. Actualmente, los sitcoms (y las series televisivas, en general) se ahorran las entradas ofreciendo un prólogo que dé pie a la situación a tratar en el capítulo, relegando la entrada a un mero jingle que presenta rápidamente a los personajes. En décadas anteriores, por el contrario, la entrada era casi tan importante como el capítulo, por lo cual podemos encontrar umbrales de gran calidad como la de La familia Munster o el insuperable intro de Los Simpsons, con un tema que ya es parte de los sonidos de la tierra.

Entre los dramas hay entradas igual de memorables: Los expedientes Secretos X, con otro inconfundible tema musical, o la del serial de Culto Twin Peaks, en la que David Lynch supo jugar con la ironía, disfrazando uno de los misterios mejor planteados de la televisión occidental a través de un umbral que nos movía a la paz, el relajamiento y el interés genuino que nos hacía preguntar ¿Qué clase de crímenes pueden cometerse en un lugar tan idílico como Twin Peaks?

Los seriales animados son similares a sus contrapartes actuadas, pero la dinámica de presentación debe ser más rápida, tomando en cuenta el público al que va dirigido. No me refiero con esto a que deben estar cargadas de luces, explosiones y frases pegajosas; más bien se trata de economizar el discurso y fusionarlo con la carga visual, para lograr de esta manera que el mensaje se transmita rápidamente y de manera poderosa en la conciencia: un desfile de personajes carismáticos, una presentación sutil de la temática y una pieza musical que, al igual que los ejemplos anteriores, enfatice las emociones que el serial busca compartir.

En la tradición oriental, el umbral de los animes es tan importante como la serie en sí. Los espectadores occidentales rinden un culto particular al opening, funcionando como verdaderas cajas de resonancia que se transmiten como un objeto de culto. Dada la dificultad con la que aun hoy en día se puede acceder a estos seriales, el opening forma parte de esa complicidad con la cual compartimos una mercancía exótica y en cierta forma prohibida. Sus características no son muy diferentes a las del intro occidental, actualizándose conforme la historia se va desarrollando. Ejemplos notables son One-Punch Man y Space Brothers. El primero nos muestra una inteligente parodia que ironiza sobre los lugares comunes de las historias de superhéroes para mostrarnos, al final, la rutina de un hombre común. En el segundo, asistimos a la emoción primigenia del hombre que se enfrenta a lo desconocido, al enigma de lo inexplicable que se nos planta como un objetivo y a la emoción colectiva del viaje a las estrellas.

Ending

Muchos de los umbrales se vuelven pasto para el recuerdo: la evocación plena del momento exacto en el que nuestra vida suspendía su movimiento para entregarnos al vaivén de la expectativa. El resultado siempre varía, pero la emoción que precede al triunfo o la decepción es la que nos seguirá moviendo. El éxito de estos umbrales supone cambios que funcionan con el tiempo: es probable que los trailers cinematográficos sigan su ascendente escala de producción, mientras los intros televisivos parecen condenados a extinguirse. La literatura se apoya cada vez más de los medios audiovisuales y las prácticas mercantiles: el fenómeno booktuber augura que pronto ya tendremos trailers de novelas y poemarios. No hay certeza, pues, de lo que depara el futuro a los umbrales. Lo que sí sé es que, sean los que nos buscarán impresionar en el futuro o los que atesoramos como botines sagrados de la nostalgia, seguiremos buscando en ellos la complicidad secreta que establecemos con esas historias, simples o complejas; historias y personajes diversos, melodías intensas o relajantes, elementos todos que nos identifican y emocionan, como cualquier cosa que vale la pena en esta vida.

José Antonio Manzanilla Madrid

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A ti mis respetos señora, señora, señora…

Hetia Giustiniani

I

Hay de madres a madres: del chinga a tu madre al está con madre, por ejemplo, hay un trecho que sólo manifiesta nuestra pasión por los extremos. Todo o nada: en la madre está la raíz del golpe con el madrazo (que también solemos llamar putazo), de lo indeterminado y lo insignificante, o sea: de las madres que guardamos y lo que vale madre; de lo único en eso de que madre sólo hay una, de la santidad en la madrecita y hasta la sabrosura en las mamacitas. Tan ambiguo el recurso de la madre que sirve para mucho o a madres, y para poco o casi nada o una madre. Lo que endiosamos por dadora de vida vive en el mismo campo semántico que lo que no sirve o está madreado. Contradicciones que sólo se comparten con la chingada, que también es tope y abismo, cielo e infierno, triunfo y fracaso, todo y nada.

II

Las celebraciones a la madre tienen su origen en las antiguas deidades relacionadas con la Tierra y la fertilidad. Luego, en la Grecia clásica, Rea era celebrada por ser la madre de Zeus, Poseidón y Hades: casada con Cronos sufre el hecho de que, por miedo a ser destronado, su esposo devore a cada uno de sus hijos. La diosa salva a uno, Zeus, quien ya en su adultez enfrentará a su padre y lo obligará a regurgitar a sus hermanos. Una de sus hijas, Hestia, se convirtió en diosa de la cocina, de la familia y del hogar, representado por el fuego, del cual se encargaba en la sala principal del Olimpo. Hestia juró permanecer virgen y no tuvo hijos, pero aún así en ella se cifra el carácter de las futuras madres occidentales: silenciosas, abnegadas y sacrificadas: Hestia odiaba inmiscuirse en las discusiones de sus hermanos y los demás dioses, por lo que permanecía callada ocupando el  trono más sencillo de la sala. Además, cuando Zeus propuso que Dionisio ingresara al Olimpo, Hestia, para evitar discusiones, le cedió su trono. Fue una diosa principal, y su culto se extendió entre los romanos, quienes la llamaron Vesta. A ella le hacían los primeros ofrecimientos y sacrificios en los banquetes.


coatlicue

III

La madre del panteón azteca es Coatlicue, creadora de Huitzilopochtli. Diosa-madre dual, como la “madre” del español mexicano: uno de sus lados representa a la madre bondadosa, la Tierra de donde nacen los vegetales y las cosechas, el otro es la serpiente que devora la vida. Vida y muerte en la representación de la madre celestial de los aztecas. Se embarazó de Huitzilopochtli con una pluma de colibrí, y su hija Coyolxauhqui, enfurecida por la deshonra que eso representaba para su madre y para ella y sus otros cuatrocientos hermanos, decide asesinarla. Pero Huitzilopochtli nace armado y mata a sus hermanos traidores, decapita a Coyolxauhqui y arroja su cabeza al cielo, donde se convierte en la luna. Los otros cuatrocientos hermanos se volvieron estrellas. Madre todo (muerte y vida) e hijo defensor, herencia simbólica que aún preservamos.

IV

Los festejos “modernos” del día de las madres tienen su origen en Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX. Julia Ward escribió la Proclama del día de las madres, texto, más o menos, fundador de la celebración, como un reclamo contra la Guerra Civil que dejaba los hogares con el “pestilente aroma de las matanzas”. Anne Reeves organizó el Mother’s Work Day, que era dedicado a hacer trabajos humanitarios. Un par de años después de su muerte, su hija, Anne Jarvis, quiso conmemorar a su madre y su labor altruista. El 10 de mayo de 1908 se hizo una ceremonia en su estado, West Virginia, y años más tarde, en 1914, la celebración fue oficializada por el presidente Woodrow Wilson.


EL-SEÑOR-SECRETARIO

V

En México la historia del 10 de mayo es, tal vez, la más triste. En la instauración de la celebración está Rafael Alducín, director del diario nacional El Excélsior hacia 1916. La propuesta tenía como objetivo contrarrestar una fuerte ola feminista que se levantaba desde Yucatán, donde un grupo de mujeres, apoyadas por el Consejo de Educación Pública dirigido por José de la Luz Mena, pretendía distribuir el folleto La brújula del hogar, de Margaret Sanger, feminista neoyorquina, en el que se orientaba sobre métodos anticonceptivos y los beneficios de los matrimonios naturales y el amor libre, la emancipación de las mujeres y sus derechos. La respuesta oficial, apoyada por José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación, fue una campaña en el diario de mayor circulación para promover el amor filiar y el levantamiento de un “monumento de ternura a la que nos dio el ser”.  La propuesta fue apoyada por la cadena de cines más importante de la época, las Damas de la Cruz Roja y, obvio, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos Mexicanos, la cual propuso “halagar” a las madres con todo tipo de regalos. El 10 de mayo de 1922, Excélsior dedicó su primera plana a la labor de las madres como domésticas.

VI

Una celebración que de la Tierra y la fertilidad pasó a la protesta civil al derroche comercial sin sentido. Festejemos, entonces.

Alfonso Valencia

@jalfvalba2

 

Asustar en la era digital

Bien conocido es el canal de un estrambótico youtuber conocido como Dross Rotzank, o Dross, a secas. Según algunas biografías de internet este personaje, encarnado por el venezolano ―avecindado en Argentina― Ángel David Revilla, comenzó como un troll de foros de videojuegos entre el 2009 y el 2010; en este momento es uno de los youtubers más famosos del internet, con casi ocho millones y medio de suscriptores.

Entre sus videos, que van desde los famosos gameplay hasta videos “Inteligentes, de reflexión y crítica”, destacan los videos Top 7 y los videos sobre “Misterios y hechos perturbadores”. Revisando su material de crítica y reflexión sobre temas variopintos, podemos ver a un hombre (algunas páginas dicen que estudió periodismo) de cabello largo y nariz extraña, o bien, al famoso personaje de lentes insectoides y sombrero de rayas animales que recuerda a la vestimenta de los Ranferis. Sus opiniones, como las de cualquiera metido en el fino oficio de hacer videoblogs, son parciales, muchas veces moralinas, obtusas y con cierto aire de superioridad que no invita a otra cosa que asentir o negar con la cabeza y cerrar la ventana de reproducción.

¿Cuál es la clave de su éxito? Los videos sobre cosas paranormales, extrañas, desapariciones, asesinatos, enfermos mentales, tragedias y hechos asquerosos o inverosímiles, pero, nos dice Dross, reales.

Sin embargo, existen muchos canales en español sobre esto; en México tenemos a Pasillo infinito, Doc tops, Archivos del Miedo, entre otros; además de un buen número de canales pequeños, condenados al olvido, que emulan las maneras de Dross. Y es ese el secreto del youtuber venezolano, su estilo y maneras. Frente a un alud de jóvenes y madurones que se posan frente a las cámaras a contar todo tipo de cosas con un aire desenfadado, juvenil  ―o violento, agresivo y ácido―, los videos de terror de Dross utilizan un lenguaje pomposo, anquilosado, pseudo formal y con un tono pausado, que paladea las frases. Esta manera de contar da una ilusión de conocimiento, legitimidad y, sobre todo, de un sentido básico del oficio de narrar y de atrapar al espectador.

psicopata

En muchas ocasiones los relatos de Dross están llenos de imprecisiones o sólo la parte más básica de alguna leyenda urbana, aunque constantemente invita a que el espectador investigue más y pone links a otros videos alusivos. Esas peticiones de documentación ayudan a transmitir seguridad y veracidad a historias inverosímiles o perturbadoras, pues el youtuber alienta a saber más sobre el hecho e, hipotéticamente, a que lo contrastes con otras informaciones en internet. O bien, reseña casos que han sido popularizados por programas de radio en Estados Unidos y que apenas conocemos al completo gracias a la globalización digital, como los casos conspirativos del Área 51 o el agujero de Mel, transmitidos por el famoso programa Coast to Coast AM, de Art Bell, que sería el equivalente norteamericano de nuestro programa La mano peluda.

Por otra parte, los relatos de este canal apelan al morbo pero de manera sutil. Por ejemplo, en algunos tops 7 (videos que muestran “lo mejor” de algún asunto en orden creciente según su importancia o calidad), sobre asesinatos o muertes en vivo, pide al internauta que busque en la caja de descripción del video un link que lo llevará a ver el video completo. De ese modo, Dross pone sobre la mesa el impacto visceral de ver un hombre acuchillado o con la cara reventada por una bala, pero cuando el video se acerca al momento culminante, se detiene, da el anuncio del link, y pasa al siguiente caso.

Hay que reconocer que más allá de sus artificios narrativos, los videos sobrenaturales y escabrosos de Dross reflejan perfectamente los temas del miedo del mundo digital forjados por el cine y los mass media: los asesinos seriales, las enfermedades raras, los encuentros con extraterrestres o seres sobrenaturales, e incluso los encuentros con demonios. Es curioso que algunos de esos temores, considerados primitivos y desechados por el discurso positivista, sean todavía una preocupación para los habitantes del siglo XXI. Pues, aunado al divertimento, la propuesta explícita de Dross es fascinarse ante el misterio aterrador de un mundo desconocido. Esa tal vez sea otra de las claves de la popularidad de ese youtuber: el conocimiento humano es incapaz de explicar una existencia monstruosa, que puede devorarnos en cualquier momento.

mano inhumana

Iván Partida

 

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